Reviso mi cuaderno de pensamientos, reflexiones, descargas.... ese diario que me ha acompañado durante el 2025 y veo cómo una montaña rusa emocional me agarró de los pies y me dio volteretas en el aire durante todo el año.
Al revisar atrás no me puedo creer que haya pasado tanto este año, porque simplemente no entiendo cómo pude gestionar tantas emociones extremas y seguir de pié. Definitivamente me miro al espejo y me digo.... eres una Diosa, porque ahora sabes que pase lo que pase el 2026 tu puedes.
Vengo repitiendo desde hace meses que el 2026 se viene lo inimaginable. Y no me refiero a malo, tampoco a bueno.... literalmente lo inimaginable. Y es que no tenemos forma de saber, siquiera imaginar lo que el año que viene va a iniciar. Tal vez este año nos dio una pequeña señal para que aprendiéramos algunas de estas cosas. Les comparto lo que yo pude aprender a ver si les hace sentido, y si quieren pueden compartir en mi blog lo que ustedes aprendieron a ver si me hace sentido y lo incorporo a mis aprendizajes.
1. Planifica pero con flexibilidad. Los primero tres meses de el año me la pasé viajando. En enero estaba disfrutando de mis vacaciones en Europa. Este viaje fue un éxito increíble porque pude combinar una perfecta organización y planificación con la flexibilidad que se requería día a día. Comencé e año con una fiebre que me hacía alucinar, por lo que no pude ir con mi hija a ver los fuegos artificiales al la torre Eifel, tuve que soltar y dejar que ella lo hiciera por su cuenta, sabiendo que era lo que ella necesitaba, por sus propios procesos que al igual que los míos eran demasiado intensos. Confiar un sus herramientas, soltar los planes iniciales y saber que todo iba a estar bien. Esa misma madrugada nos toca comenzar otro viaje al pasado tomando un tren a las 6 de la mañana a Budapest. Cada tren estaba reservado con meses de antelación y cada alojamiento pagado y confirmado. De esa manera mi mente podría estar ocupada en lo que importaba. Disfrutar.
Pasaron contratiempos, cada día se organizaba en base a nuestras energías, ganas, sueño, tiempos e invitaciones. Fuimos a lugares donde nunca pensamos llegar, recorrimos pueblos que no sabia que existían y disfrutaos de compañía que no sospechamos. El tener lo macro planificado, permitió que el día día pudiera ser vivido de acuerdo a lo que se iba presentando.
2. Lo que aparentemente es estable, puede desaparecer y dar cabida a algo nuevo. Marzo llegó con muchas expectativas de consultorías nuevas, de viajes nuevos, y de pronto sin saber porqué todo se congeló y se diluyo hasta desaparecer. De una llamada de acuerdos un día donde se cierra un trato, pasé a silencio absoluto. Nada más se movió en lo que creí que iba a ser un año de muchísimo trabajo. Mi angustia aumentaba, porque estaba aferrada a lo que creía que debería haber sido, hasta que me acordé de que esto mismo había pasado hace 18 años y que en ese momento caí en medio de un pozo profundo del que me costó demasiado salir. Decidí que esta vez iba a ser diferente. En lugar de seguir esperando que lo que estaba paralizado se moviera, decidí iniciar nuevos proyectos, mover nuevas estructuras y las cosas se fueron ordenando poco a poco para dar paso a algo completamente nuevo, no planificado pero que me permitió reconocer mis recursos que son muchos para establecer nuevas reglas del juego.
3. Lo que apasiona tambien cansa. Ya avanzado el año, con muchos desafíos de todo orden. Familia, hijos, trabajo y mil cosas que se presentan en el camino, estaba surfeando maravillosamente cada ola y disfrutando muchísimo de un proceso de re despertar creativo que me mantenía apasionada. Mi único problema era que el día no daba para poder hacer todo lo que quería hacer. Y entonces un día simplemente mi cuerpo no respondió más. Estaba tan cansada que no estaba pudiendo responder a cosas tan simples como sacar a los perros a caminar cada mañana. Me tuve que detener y escuchar a mi cuerpo. me acosté a dormir y lo hice por tres días seguidos. Luego hable con misma y definimos un plan de autocuidado que alternaba masajes, días libres, ir a flotar y spa. No como un premio, ni cuando me sobrara tiempo, si no como una forma de hacer mi vida sustentable....Ahora mismo voy a a agendar mi próximo masaje y darme el tiempo para desaparecer del mundo para cargar pilas.
4. La espiritualidad no puede ser otra forma de abuso. Una de las cosas que me dejaron muy agotada este año fue que cuando las personas están mal, esperan que alguien les tienda una mano y les ayude, pero no porque quiere, si no como una obligación. La compasión en la capacidad de ver al otro y sentir el dolor del otro. Esto no significa que yo tenga que dar más de lo que tengo, ni más tiempo, ni más energía, ni más de mí del que yo misma tengo. Se espera muchas veces que la persona espiritual sea tan generosa que ponga a los demás primero y eso es una forma de abusar. Tener que estar poniendo límites todo el año a esas exigencias me permitió darme cuenta de que yo misma me enjuiciaba si no ayudaba cuando podía ver el sufrimiento de otro. Me daba culpa decir que no iba a atender a alguien que lo necesitara, y llegó un punto en que entendí, que al igual que en un avión que se despresuriza si yo no me pongo primero la mascarilla, tampoco podría tener mucha capacidad de ayudar a otros. Este fue un aprendizaje poderoso, que sigo incorporando, pero de no hacerlo el año que viene que el avión del planeta tierra se despresuriza, yo no había sobrevivido.
5. La rabia es una emoción natural, y debe ser bienvenida. Han habido muchas situaciones que me han dado rabia este año. El reconocer la rabia como una emoción que me permito, que acepto y que me muestra cuando algo me está transgrediendo, me está permitiendo poner los límites. Es la rabia la que me hace mostrar los dientes y establecer un perímetro que nadie debe transgredir. La rabia contenida explota y hace daño, pero la rabia que es atendida es una emoción maravillosa porque inmediatamente avisa que algo debe ser solucionado.
Tengo muchos más aprendizajes que compartir, pero por ahora les dejo estos. Compartan qué es lo que les dejó el 2025 y vamos aprendiendo unos de otros...
Bea